Sobre mí
Soy Sofía Gaviria Correa, politóloga, diplomática y líder pública colombiana, nacida en Medellín con una vida dedicada a servir y transformar realidades. Vengo de una familia que me enseñó, desde muy joven, que la política existe para amplificar la voz de quienes han sido olvidados y para construir puentes donde otros solo ven muros.
Mi formación en Ciencias Políticas en la Universidad de los Andes abrió la puerta a una trayectoria comprometida con la paz, los derechos humanos y la equidad social. Desde coordinar programas de prevención de consumo de sustancias con la ONU y el ICFES, hasta estudiar en instituciones de renombre internacional como NYU y John Hopkins University, he buscado siempre entender los problemas globales para diseñar soluciones locales.
La vida me llevó desde Nueva York a Sarajevo justo después de la guerra, donde trabajé en proyectos de rehabilitación y apoyo comunitario, hasta Irlanda, Ruanda y Burundi, estudiando procesos de reconciliación y postconflicto. Esta experiencia internacional —junto con mi labor en consultoría y derechos humanos en Europa y América Latina— fortaleció mi convicción de que la paz duradera se edifica sobre la verdad, la justicia y la participación activa de las comunidades.
Mi regreso a Colombia marcó el inicio de un compromiso profundo con mi país. Junto a mi familia impulsamos iniciativas sociales como la Fundación Lucerito, que atiende a niños sobrevivientes de violencia sexual, y participé en organizaciones dedicadas a la prevención de adicciones, la responsabilidad social empresarial y la paternidad responsable en regiones como Urabá.
Mi carrera pública incluye períodos como Senadora de la República de Colombia, donde promoví causas como la defensa de los derechos de las mujeres, la protección de la infancia, la inclusión de las víctimas en los procesos políticos y la construcción de paz con justicia.
También he tenido el honor de representar a Colombia en el exterior como Embajadora ante Suiza, fortaleciendo la presencia colombiana en foros multilaterales y promoviendo el diálogo internacional.
Mi vida ha estado marcada por alegrías profundas y pérdidas que me transformaron. La muerte de mi hermano Guillermo, víctima del conflicto armado, reafirmó mi compromiso con la justicia y la reparación integral. Cada paso que doy en el servicio público está guiado por una visión clara: construir una Colombia más solidaria, justa y próspera para todos.
La voz de las víctimas
En el Congreso he sido y quiero seguir siendo la voz de las víctimas y de los más vulnerables. Esa convicción es la que me impulsa a presentarme nuevamente al Senado para seguir defendiendo verdad, justicia, reparación y un liderazgo que ponga a Colombia y su gente primero.
Mi compromiso con el campo colombiano
Desde Carmen Sacha, una iniciativa social de carácter privado ubicada en los Montes de María, le apostamos a revolucionar el agro colombiano desde la experiencia con familias campesinas que le ponen todo su empeño a cultivar súper alimentos.
Así, contribuimos a que el campo sea nuevamente una esperanza para el desarrollo social de nuestro país.
Premios y reconocimientos
Recibí el Gran Premio Humanitario de Francia en el Senado en París y fui nombrada Embajadora de la Paz por la Fundación FIND de México, además de ser reconocida como Canciller Mundial de Paz por el Comité de Derechos Humanos del Ecuador y con la Medalla Vimoutiers en Normandía.
Condecoraciones nacionales:
Mis pares en el Senado me otorgaron la Orden del Congreso de la República en su mayor grado, y fui galardonada con el Premio “Politika” a la Mejor Senadora, la Orden al Mérito Social Colombiano “Antonia Santos” y la Orden del Zurriago, máxima distinción civil antioqueña.
Reconocimiento de medios y analistas independientes:
Medios como La Silla Vacía, Semana y El Tiempo me han citado entre los congresistas más influyentes de mi generación, destacando mi liderazgo y compromiso con una representación política más justa y efectiva.